Describir cada una de las ciudades que describe Marco Polo, es un
trabajo nada fácil. Las próximas entradas del blog, también esta, intentarán
dar cuenta de las sensaciones que se perciben a través de los afanes de la vida
y también después de ella, en este caso será la de la muerte.
Aquí vale rescatar a Eusapia, diferenciable solo a través de un vistazo de la Eusapia de los muertos. “No hay ciudad más propensa que Eusapia para
gozar de la vida y huir de los afanes. Y para que el salto de la vida a la
muerte sea menos brusco, los habitantes han construido una copia idéntica de su
ciudad bajo tierra”[1]
¿Para qué, tal vez para no dejar de vivir
nunca? Para seguir siendo los mismos bajo tierra. Aunque algunos de ellos piden
destinos diferentes en la necrópolis, como cazador de leones u otras profesiones
heroicas. ¿Pero podrían entonces los muertos estar moviéndose aún? ¿Cambiando
las cosas?
“Dicen que cada vez que descienden
encuentran algo cambiado en la Eusapia de abajo; los muertos introducen
innovaciones en su ciudad; no muchas, pero sí fruto de reflexión ponderada, no
de caprichos pasajeros. De un año a otro, dicen, la Eusapia de los muertos es
irreconocible. Y los vivos, para no ser menos, todo lo que los encapuchados
cuentan de las novedades de los muertos también quieren hacerlo. Así la Eusapia
de los vivos se ha puesto a copiar su copia subterránea”[2]
Las ciudades llegarán a confundirse, la
una con la otra, en su afán de perseguirse, de seguir siendo la copia idéntica de
la otra; es un espiral que poco deja fuera de su rampante recorrido. La imaginación
apunta a la vista de una ciudad como reflejo de la otra en un espejo de agua,
sin que se sepa cuál es la real. Al llegar a Eusapia a cuál estaría llegando
uno.
“Dicen que esto no ocurre sólo ahora: en
realidad habrían sido los muertos quienes construyeron la Eusapia de arriba a
semejanza de su ciudad. Dicen que en las dos ciudades gemelas no hay ya modo de
saber cuáles son los vivos y cuáles los muertos”[3]
Viaje por Eusapia
Al final las ciudades se perseguirán unas a otras como en el modelo de la escuadra barroca, como la París del siglo XIX, pero cada vez más cerca de la Bogotá del siglo XXI o de la Calcuta reciente, de las favelas brasileras... Un modelo a seguir es el de la degradación. Para más vea las noticias o sólo asómese por la ventana.
Lóndres está más cerca de volverse Río de Janeiro, que al revés. En una combinación de ciudades que aún no se han inventado. Para observar el ahora y el futuro observe el próximo link...

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